Cómo gestionar una posición en inversión
Gestiona tus operaciones sin dejarte llevar por las emociones
Puedes acertar la mejor empresa del mundo y aun así perder dinero.De hecho, muchos inversores no fracasan por comprar mal, sino por vender mal.
Gestionar una posición es una habilidad mucho más importante que encontrar una buena entrada.
Toda inversión empieza con un plan
Antes de abrir una operación deberías saber exactamente por qué lo estás haciendo.No importa si tu decisión se basa en análisis técnico, análisis fundamental, valoración por valor intrínseco, datos macroeconómicos o cualquier otra metodología. Lo importante es que exista una tesis de inversión objetiva.
Un buen ejercicio consiste en buscar motivos para no invertir, en lugar de limitarte a buscar argumentos que confirmen tu idea. Si una inversión sigue pareciendo interesante después de cuestionar tu propia tesis, es mucho más probable que tu decisión sea objetiva y no esté influenciada por las emociones o el sesgo de confirmación.
Antes de abrir una posición conviene responder preguntas como:
- ¿Por qué creo que esta inversión tiene potencial?
- ¿Qué datos respaldan mi decisión?
- ¿Cuál es mi objetivo?
- ¿En qué punto dejaría de tener sentido mi análisis?
- ¿Cuánto estoy dispuesto a perder si me equivoco?
Guía relacionada: Aprende
cómo analizar una empresa antes de comprar sus acciones
y evita algunos de los errores más comunes al invertir.
La salida de una posición también forma parte de la estrategia
La mayoría dedica mucho tiempo a decidir cuándo entrar en una inversión.Sin embargo, la forma de salir suele ser incluso más importante.
Es frecuente ver operaciones que llegaron a acumular grandes beneficios y terminaron cerrándose con una ganancia muy pequeña o incluso con pérdidas simplemente porque nunca existió un plan de salida.
El mercado nunca avisa de cuándo va a girarse.
Por eso, el plan no debería terminar cuando abres una posición, sino incluir
también cómo la gestionarás tanto si el precio evoluciona a tu favor como si
lo hace en tu contra.
Ahí es donde entran decisiones como aceptar las pérdidas cuando el análisis
deja de tener sentido, realizar cierres parciales para asegurar beneficios,
mover el Stop Loss para proteger la posición o dejar correr una parte de la
inversión mientras la tendencia siga respaldando tu tesis.
Aceptar las pérdidas también forma parte del plan
Uno de los mayores errores al empezar a invertir es pensar que una buena estrategia debe ganar siempre.La realidad es que incluso los mejores inversores del mundo acumulan operaciones perdedoras. Lo que los diferencia no es que nunca se equivoquen, sino que cuando lo hacen pierden poco y, cuando aciertan, dejan crecer sus ganancias gracias a un buen ratio riesgo-beneficio.
Por eso, el objetivo no es evitar todas las pérdidas, sino conseguir una ventaja estadística que permita que, tras muchas operaciones, el resultado global siga siendo positivo.
Antes de abrir una posición ya deberías haber decidido en qué punto tu análisis dejaría de tener sentido. Ese nivel suele marcarse mediante un Stop Loss o cualquier otro criterio de invalidación.
Si el precio llega hasta allí, lo correcto es cerrar la posición. No porque el mercado tenga razón, sino porque las razones que justificaban la operación ya no existen.
Uno de los errores más frecuentes consiste en mover el Stop Loss cada vez que el precio se acerca. Muchos inversores piensan: «Seguro que rebota», y vuelven a alejar el Stop una y otra vez.
Lo que empezó siendo una pérdida perfectamente asumible termina convirtiéndose en un problema mucho mayor.
Aceptar una pérdida pequeña forma parte del plan. Ignorarlo suele salir mucho más caro.
Cómo gestionar una posición ganadora
Cuando una posición empieza a generar beneficios, aparece una de las
decisiones más difíciles para cualquier inversor o trader:
¿Cierro ahora la posición o espero un poco más?
El problema es que nadie puede hacerlo de forma consistente.
Los mercados financieros nunca se mueven en línea recta. Avanzan mediante impulsos, correcciones y nuevas continuaciones de tendencia. Incluso los movimientos más fuertes experimentan retrocesos antes de seguir avanzando.
Por eso, los inversores con más experiencia no centran sus esfuerzos en adivinar qué hará el precio, sino en gestionar el riesgo y proteger las ganancias.
Una buena estrategia no consiste en capturar hasta el último euro de un movimiento, sino en cerrar las posiciones cuando la relación entre beneficio potencial y riesgo deja de ser favorable.
Cómo asegurar ganancias de forma inteligente
Una de las formas más utilizadas para gestionar una posición consiste en realizar cierres parciales conforme el precio alcanza los objetivos previstos.El objetivo es obtener resultados consistentes durante muchos años.
Un ejemplo sencillo sería:
- Esperar a que el análisis confirme la tesis de inversión.
- Buscar una entrada con una relación entre riesgo y beneficio favorable, por ejemplo, aprovechando un retroceso si la estrategia lo permite.
- Cerrar aproximadamente un tercio de la posición cuando se alcance el primer objetivo.
- Cerrar otro tercio al llegar al siguiente objetivo relevante.
- Mantener el último tercio mientras el análisis siga indicando que la tendencia permanece intacta. Este enfoque ofrece dos ventajas importantes.
Por un lado, una parte de las ganancias ya queda asegurada.
Por otro, seguimos participando si el movimiento continúa desarrollándose.
Por otro, seguimos participando si el movimiento continúa desarrollándose.
¿Esta estrategia sirve para cualquier inversión?
No necesariamente.En una estrategia de inversión pasiva mediante fondos indexados, cuyo objetivo suele ser mantener la cartera durante décadas, normalmente no tiene sentido realizar cierres parciales cada vez que el mercado sube.
En cambio, esta forma de gestionar una posición de manera activa puede resultar especialmente útil en:
- Acciones individuales.
- ETFs temáticos o sectoriales.
- Criptomonedas.
- Estrategias de trading (scalping, day trading y swing trading).
Proteger la posición moviendo el Stop Loss
Después del primer cierre parcial de beneficios, muchos inversores optan por realizar un ajuste adicional.Consiste en desplazar el Stop Loss hasta el precio de entrada, lo que también se conoce como break even.
De esta forma, si el mercado continúa avanzando, seguiremos aumentando las ganancias.
Pero si cambia de dirección y alcanza el Stop Loss, la parte de la posición que todavía permanece abierta se cerrará sin pérdidas.
En ese momento ocurre algo muy interesante:
la operación ya no puede terminar en pérdidas.
Las ganancias aseguradas mediante los cierres parciales permanecen protegidas y el resto de la posición puede seguir desarrollándose con mucha menos presión psicológica.
Eso sí, mover el Stop Loss demasiado pronto también puede ser un error.
Si el precio todavía necesita espacio para fluctuar con normalidad, es posible que el Stop salte antes de tiempo y la tendencia continúe sin nosotros.
Como cualquier decisión relacionada con la gestión del riesgo, el desplazamiento del Stop Loss debe estar respaldado por el análisis y no por el miedo.
El concepto del Runner
Muchos traders llaman runner a la parte de la posición que permanece abierta después de haber realizado los primeros cierres parciales.Es la parte que dejamos correr mientras la tendencia siga confirmando nuestra tesis inicial.
Gracias a los beneficios ya asegurados y al Stop Loss protegido, mantener ese último tramo suele resultar mucho más sencillo desde el punto de vista emocional.
No necesitamos adivinar hasta dónde llegará el mercado.
Simplemente dejamos que sea el propio precio quien decida cuándo la tendencia ha terminado.
El tramo de los héroes
Toda tendencia llega a un momento en el que seguir avanzando sigue siendo posible, pero cada vez resulta menos atractivo desde el punto de vista del riesgo.A ese último recorrido me gusta llamarlo el tramo de los héroes.
No significa que el precio no pueda seguir avanzando.
Puede hacerlo.
Y, en ocasiones, incluso superar cualquier expectativa.
Lo importante es entender que el beneficio potencial que todavía queda por obtener suele ser menor que el riesgo que asumimos para intentar conseguirlo.
Es decir, la relación entre rentabilidad esperada y riesgo empieza a deteriorarse.
Ese suele ser el momento en el que aparece la codicia.
Pensamos que, si el mercado ya ha recorrido tanto, probablemente todavía pueda avanzar un poco más.
Y puede que así sea.
Pero intentar capturar siempre ese último porcentaje del movimiento implica asumir un riesgo creciente para obtener un beneficio cada vez menor.
Cuando el análisis indica que la tendencia está muy madura, que la valoración ya no resulta atractiva o que la estructura técnica comienza a deteriorarse, normalmente tiene más sentido cerrar completamente la posición que perseguir un recorrido adicional con una relación riesgo-beneficio poco favorable.
No hace falta convertirse en el héroe que acierta exactamente el máximo o el mínimo de una tendencia.
Una buena operación no es la que termina en el punto perfecto.
Es la que cumple el plan establecido desde el principio.
Ejemplo práctico
Imagina que compras una acción a 100 € porque tu análisis indica que tiene potencial de seguir subiendo.Antes de abrir la posición ya has definido un plan:
- Precio de compra: 100 €
- Stop Loss: 90 €
- Primer objetivo: 120 €
- Segundo objetivo: 145 €
- Tercer objetivo: dejar correr la posición mientras la tendencia continúe.
A continuación, desplazas el Stop Loss hasta el precio de entrada (100 €). A partir de ese momento, aunque el mercado se gire, la parte restante de la posición ya no podrá generar pérdidas.
Si la acción continúa subiendo hasta los 145 €, puedes vender otro tercio de la posición.
El último tercio lo mantienes mientras tu análisis siga indicando que la tendencia permanece intacta. Solo lo cerrarás cuando aparezcan señales objetivas de que la operación ha dejado de tener sentido.
De esta forma no necesitas acertar el máximo exacto del movimiento. Has asegurado beneficios durante el recorrido y, al mismo tiempo, has dado a la inversión la oportunidad de seguir creciendo si el mercado continúa a tu favor.
La psicología del inversor
Las emociones suelen aparecer en dos momentos.Cuando una posición pierde dinero.
Y cuando empieza a ganar mucho.
En el primer caso aparece el miedo a reconocer el error.
En el segundo aparece la codicia.
Estos comportamientos no son solo una percepción. La economía conductual lleva décadas estudiándolos.
Daniel Kahneman y Amos Tversky demostraron que las personas sufrimos más
por una pérdida de lo que disfrutamos una ganancia equivalente.
Además, el denominado efecto disposición describe la tendencia de muchos inversores a vender demasiado pronto las posiciones ganadoras para asegurar beneficios y a mantener abiertas las perdedoras con la esperanza de recuperar lo perdido.
Además, el denominado efecto disposición describe la tendencia de muchos inversores a vender demasiado pronto las posiciones ganadoras para asegurar beneficios y a mantener abiertas las perdedoras con la esperanza de recuperar lo perdido.
Este comportamiento suele provocar que las ganancias sean menores y las
pérdidas mayores de lo previsto.
Por eso resulta tan importante tomar todas las decisiones importantes antes de abrir la posición.
Por eso resulta tan importante tomar todas las decisiones importantes antes de abrir la posición.
Cuando el mercado está abierto, las emociones siempre intentarán
convencerte de modificar el plan.
El mercado no sabe cuánto dinero llevas ganado o perdido.
El mercado no sabe cuánto dinero llevas ganado o perdido.
Tampoco le importa.
Por eso, cuanto más objetiva sea tu estrategia, más fácil será ejecutarla con disciplina.
Gestionar una posición consiste en seguir el plan, no en intentar adivinar el mercado.
Deja que el mercado te diga cuándo estás equivocado y cuándo tienes razón.
Antes de abrir cualquier inversión, recuerda que el objetivo no es acertar siempre, sino seguir un proceso que puedas repetir durante años.


