INVERTIR CON DEUDA

Apalancamiento financiero

Qué es, ventajas, riesgos y cómo utilizarlo para invertir

La mayoría de personas cree que cualquier deuda es mala y que lo mejor es eliminarla cuanto antes. Sin embargo, los grandes inversores y muchas empresas utilizan el apalancamiento financiero para hacer crecer su patrimonio más rápido.

La clave no está en endeudarse por endeudarse, sino en utilizar dinero prestado para adquirir activos capaces de generar una rentabilidad superior al coste de esa deuda.

Bien utilizado, el apalancamiento puede acelerar la creación de patrimonio. Mal utilizado, puede multiplicar las pérdidas e incluso poner en riesgo tu estabilidad financiera.

En esta guía aprenderás qué es el apalancamiento financiero, cómo funciona, cuáles son sus ventajas y riesgos, qué tipos existen y cuándo puede tener sentido utilizarlo.

¿Qué es el apalancamiento financiero?

El apalancamiento financiero consiste en utilizar dinero prestado o instrumentos financieros para aumentar tu exposición a un activo con el objetivo de obtener una rentabilidad mayor que invirtiendo únicamente tu propio capital.

El término "apalancamiento" tiene su origen en la física. 

Igual que una palanca permite mover un peso mucho mayor aplicando una fuerza relativamente pequeña, el apalancamiento financiero te permite controlar una inversión de mayor tamaño utilizando solo una parte de tu propio capital.

Si la inversión genera una rentabilidad superior al coste de la financiación, el beneficio sobre tu capital aumenta. 

Si ocurre lo contrario, las pérdidas también se amplifican.

Por eso suele decirse que el apalancamiento es una herramienta, no una estrategia. Puede ayudarte a construir patrimonio o destruirlo rápidamente dependiendo de cómo lo utilices.

¿Cómo funciona el apalancamiento financiero?

Imagina que dispones de 20.000 €.

Tienes dos opciones.

Sin apalancamiento

Compras un inmueble de 20.000 €.

Si su valor aumenta un 10 %, ganarás 2.000 €.

Con apalancamiento

Aportas esos mismos 20.000 € como entrada para comprar un inmueble de 100.000 €, financiando el resto mediante una hipoteca.

Si el inmueble aumenta un 10 %, pasa a valer 110.000 €.

Has obtenido una revalorización de 10.000 €, aunque solo aportaste 20.000 € de tu bolsillo.

Naturalmente, de esa ganancia habrá que descontar intereses, impuestos, gastos y otros costes asociados.

Este es el motivo por el que el apalancamiento puede multiplicar la rentabilidad del capital propio.

Si en lugar de subir un 10 %, el inmueble bajara un 10 %, la pérdida también recaería sobre una inversión de 100.000 €, aunque solo hubieras aportado 20.000 € de tu bolsillo.

Además, seguirías debiendo el préstamo.

¿Por qué muchas personas rechazan cualquier deuda?

Existe la creencia de que tener deuda siempre es algo negativo.

En muchos casos es una idea razonable, especialmente cuando hablamos de préstamos para consumir, financiar vacaciones o comprar bienes que pierden valor con el tiempo.

Además, este tipo de financiación suele tener intereses elevados, que con frecuencia superan el 8 % o el 10 % anual, lo que dificulta que el dinero prestado genere un rendimiento suficiente para compensar su coste.

Sin embargo, no toda la deuda es igual.

Existe una gran diferencia entre pedir dinero para consumir y pedir dinero para adquirir un activo que genere ingresos o aumente de valor con el tiempo.

Por ejemplo, muchas personas prefieren amortizar anticipadamente una hipoteca con un tipo de interés del 3 %. Sin embargo, si ese mismo dinero se invirtiera en activos con una rentabilidad esperada superior —como fondos indexados, acciones o incluso criptomonedas— podría generar un mayor crecimiento del patrimonio a largo plazo.

Esto no significa que amortizar una hipoteca sea una mala decisión. Reducir deuda aporta tranquilidad, disminuye el riesgo y garantiza un ahorro equivalente al tipo de interés del préstamo. Sin embargo, desde un punto de vista estrictamente financiero, conviene comparar el coste de la deuda con la rentabilidad potencial que ese dinero podría obtener si permaneciera invertido.

Más ventajas del apalancamiento financiero

Además de aumentar tu capacidad de inversión, el apalancamiento también ofrece otras ventajas:

Mantienes liquidez

En lugar de invertir todos tus ahorros en una única operación, puedes conservar parte del capital disponible para otras oportunidades o para afrontar imprevistos.

Puede mejorar la eficiencia fiscal

El dinero obtenido mediante un préstamo no tributa porque no se considera una renta como ocurre con un salario. No obstante, los beneficios obtenidos gracias a la inversión sí estarán sujetos a la fiscalidad correspondiente.

Mayores riesgos del apalancamiento financiero

Además de multiplicar las ganancias potenciales, el apalancamiento también implica riesgos que conviene conocer antes de utilizarlo.

Debes devolver la deuda aunque la inversión salga mal

Si la inversión no genera los resultados esperados o incluso pierde valor, seguirás teniendo la obligación de pagar las cuotas del préstamo.

Los intereses reducen la rentabilidad

Cuanto mayor sea el coste de la financiación, mayor deberá ser la rentabilidad de la inversión para que la operación resulte realmente rentable.

Puede generar problemas de liquidez

Si los ingresos esperados no llegan o surge un imprevisto, tendrás que seguir afrontando los pagos del préstamo, lo que puede poner en tensión tus finanzas.

¿Cuándo merece la pena utilizar apalancamiento financiero?

El apalancamiento puede ser una herramienta útil, pero solo cuando se cumplen una serie de condiciones.
 
No basta con que la rentabilidad esperada sea ligeramente superior al coste de la financiación. Cuanto mayor sea la diferencia entre ambos, mayor será el margen de seguridad y menor el riesgo de que la operación deje de ser rentable por imprevistos, gastos adicionales o una rentabilidad inferior a la prevista.

Antes de utilizarlo, pregúntate si puedes responder sí a la mayoría de estas preguntas:
  • ¿El activo tiene una rentabilidad esperada claramente superior al coste de la financiación?
  • ¿Dispones de un fondo de emergencia?
  • ¿Podrías seguir pagando la deuda incluso si la inversión sale mal?
  • ¿Comprendes perfectamente cómo funciona el producto que vas a utilizar?
  • ¿Estás utilizando un nivel de apalancamiento moderado y acorde a tu perfil de riesgo?
  • ¿Tu decisión está basada en un análisis y no en la emoción o la necesidad de ganar dinero rápidamente? 
Si la respuesta es no a varias de estas preguntas, probablemente sea mejor no utilizar apalancamiento hasta mejorar tu situación financiera o adquirir más conocimientos.

    Errores más comunes

    • Sobreestimar la rentabilidad futura.
    • Ignorar los costes asociados.
    • Utilizar demasiado apalancamiento.
    • No disponer de liquidez suficiente para afrontar imprevistos.
    • Concentrar todo el patrimonio en una única operación.

    Tipos de apalancamiento financiero

    Existen diferentes formas de utilizar el apalancamiento financiero. Aunque todas comparten el mismo objetivo —invertir con un capital superior al disponible—, su funcionamiento, riesgos y aplicaciones son muy distintos.

    Tipo Riesgo Para largo plazo Perfil recomendado
    Hipoteca Bajo-Medio Inversores patrimoniales
    Pignoración de inversiones Medio Inversores con cartera consolidada
    Productos apalancados diarios Muy alto No Operativa a muy corto plazo
    Futuros financieros Muy alto Depende Inversores avanzados y profesionales
    En las siguientes guías encontrarás una explicación detallada de cada una.

    Hipotecas para inversión

    Consiste en utilizar financiación bancaria para adquirir un inmueble destinado a generar rentabilidad mediante alquiler o revalorización.

    Pignoración de inversiones

    Permite obtener financiación utilizando como garantía acciones, fondos de inversión o ETFs sin necesidad de venderlos.

    Productos apalancados diarios

    Son ETFs, ETC o ETNs diseñados para multiplicar el movimiento diario de un índice o activo.

    Están pensados para operaciones de muy corto plazo y no suelen ser adecuados para mantener durante largos periodos debido al efecto del rebalanceo diario.

    Futuros financieros

    Los futuros permiten controlar posiciones de gran tamaño depositando únicamente una garantía.

    Son herramientas muy utilizadas por profesionales tanto para especular como para cubrir riesgos.

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