Qué mueve los mercados financieros
Liquidez, expectativas y sentimiento detrás de las subidas y las caídas
En 2020 millones de personas perdieron su empleo mientras la bolsa comenzaba
una de las mayores subidas de la historia.
¿Cómo era posible?
La respuesta no estaba en la economía, sino en tres fuerzas que casi siempre mueven los mercados:
¿Cómo era posible?
La respuesta no estaba en la economía, sino en tres fuerzas que casi siempre mueven los mercados:
- liquidez
- expectativas
- sentimiento
La liquidez mueve los mercados
Los grandes jugadores —fondos, bancos, instituciones e incluso los estados—
tienen un poder enorme sobre los mercados. Cada vez que desplazan
capital, generan flujos que empujan los precios hacia arriba o hacia
abajo.
En muchas ocasiones los cambios en la liquidez tardan varios meses en reflejarse completamente en los mercados, por lo que la relación no suele ser inmediata.
Por ejemplo, cuando los bancos centrales aumentan la liquidez o el crédito crece, ese dinero entra al sistema y termina moviendo activos de todo tipo, desde acciones hasta oro o criptomonedas.
En muchas ocasiones los cambios en la liquidez tardan varios meses en reflejarse completamente en los mercados, por lo que la relación no suele ser inmediata.
Por ejemplo, cuando los bancos centrales aumentan la liquidez o el crédito crece, ese dinero entra al sistema y termina moviendo activos de todo tipo, desde acciones hasta oro o criptomonedas.
Buena parte de la liquidez moderna no proviene únicamente del dinero emitido por los bancos centrales. También se crea cuando los bancos conceden nuevos préstamos, ampliando el crédito disponible para familias y empresas.
Los tipos de interés tienen un papel clave en este proceso: cuando
son bajos, pedir dinero prestado suele resultar más atractivo, lo que
favorece un mayor flujo de crédito y, con él, una mayor liquidez en la
economía. Cuando los tipos suben, ocurre lo contrario y el crédito tiende a
reducirse.
Esto significa que, en muchas ocasiones, los movimientos del mercado no dependen únicamente de los fundamentos actuales de las empresas o de la economía. Un aumento de la liquidez puede impulsar el precio de muchos activos simplemente porque hay más dinero buscando dónde invertirse.
Cómo influye la oferta monetaria en los mercados financieros
Un buen indicador para seguir este flujo de liquidez es la
oferta monetaria M2, que mide la cantidad de dinero disponible en la
economía. Incluye el efectivo en circulación, las cuentas corrientes, los
depósitos de ahorro y otros activos muy líquidos.
Los activos líquidos son aquellos que pueden convertirse en dinero de forma
rápida y con poca pérdida de valor. Por ejemplo, el dinero de una cuenta
bancaria es un activo muy líquido, mientras que una vivienda no lo es, ya
que normalmente requiere más tiempo para venderse.
Cuando la M2 aumenta, significa que hay más dinero disponible para consumir, invertir o conceder préstamos. En ese entorno suele crecer el apetito por el riesgo y, con frecuencia, los mercados financieros se ven favorecidos por la entrada de ese capital.
Por el contrario, cuando la M2 se desacelera la liquidez disponible disminuye y el entorno suele ser menos favorable para muchos activos de riesgo. Históricamente, estos periodos han coincidido con mercados más débiles, aunque la relación no es inmediata ni explica por sí sola todos los movimientos de los precios.
La M2 no sirve para predecir el mercado, pero sí ayuda a entender una idea fundamental: los precios no dependen únicamente de los beneficios empresariales o de las noticias. También influyen la cantidad de dinero disponible y la facilidad con la que ese capital puede fluir hacia los distintos activos.
Porque Estados Unidos es la economía más grande del planeta y su
moneda, el dólar, actúa como divisa de reserva mundial. Las
decisiones de liquidez de la Reserva Federal (la FED) influyen
directamente en los flujos globales: muchas empresas internacionales
operan en dólares y buena parte del comercio, la deuda y las inversiones
del mundo están denominadas en esa moneda.
Esto no significa que la M2 estadounidense sea el único indicador de
liquidez que debas seguir. Si inviertes en un sector muy ligado a la
economía de un país concreto —por ejemplo, el mercado inmobiliario español o
empresas que operan casi exclusivamente en un mercado local— conviene
prestar atención a la liquidez y a la política monetaria de ese país o
región.
Cuando la M2 aumenta, significa que hay más dinero disponible para consumir, invertir o conceder préstamos. En ese entorno suele crecer el apetito por el riesgo y, con frecuencia, los mercados financieros se ven favorecidos por la entrada de ese capital.
Por el contrario, cuando la M2 se desacelera la liquidez disponible disminuye y el entorno suele ser menos favorable para muchos activos de riesgo. Históricamente, estos periodos han coincidido con mercados más débiles, aunque la relación no es inmediata ni explica por sí sola todos los movimientos de los precios.
La M2 no sirve para predecir el mercado, pero sí ayuda a entender una idea fundamental: los precios no dependen únicamente de los beneficios empresariales o de las noticias. También influyen la cantidad de dinero disponible y la facilidad con la que ese capital puede fluir hacia los distintos activos.
¿Por qué usar la M2 estadounidense como referencia?
Además, muchas de las compañías más influyentes —desde tecnológicas hasta
industriales— tienen su sede en Estados Unidos y operan a nivel global.
Como consecuencia,
las decisiones de la Reserva Federal sobre los tipos de interés y la
liquidez suelen influir en los mercados financieros de todo el mundo.
Aunque la liquidez de grandes potencias como Estados Unidos suele marcar la
tendencia de los mercados globales, cada economía tiene sus propios flujos
de dinero, condiciones de crédito y ciclos económicos que
pueden influir de forma significativa en sus activos locales.
Cómo las expectativas mueven la bolsa
Los inversores compran pensando en la economía del futuro, no en la
del presente. Por eso es posible ver a la bolsa subir incluso cuando la
economía todavía atraviesa un momento complicado anticipando una
recuperación antes de que esta se refleje en los datos económicos.
Un buen ejemplo son empresas como Nvidia, Microsoft o Tesla que aunque ya
George Soros popularizó la idea de la reflexividad: las expectativas de los inversores pueden cambiar la realidad. Si suficientes personas creen que una empresa tiene un gran futuro, comprarán sus acciones, elevando su precio y facilitando que esa empresa consiga financiación, atraiga talento o realice nuevas inversiones. Así, las expectativas terminan influyendo en la propia evolución de la empresa.
Los precios suben o bajan según las expectativas, las emociones y las decisiones de millones de participantes, creando un ciclo en el que la percepción influye en la realidad y la realidad vuelve a modificar esa percepción.
Esta idea también ayuda a entender por qué los mercados no siempre son perfectamente eficientes.
Como ha mostrado la investigación económica y financiera, los inversores pueden dejarse llevar por el miedo o el exceso de confianza, haciendo que los precios se alejen temporalmente de su valor razonable, incluso meses o años. Por eso, los movimientos a corto plazo pueden parecer ilógicos o desproporcionados.
Como suele atribuirse a Keynes: “El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que tú puedes permanecer solvente”.
Sin embargo, a la larga la realidad económica impone orden. Los precios
terminan ajustándose hacia un valor más justo.
Si quieres profundizar en cómo estas expectativas y la liquidez se
traducen en ciclos económicos y recesiones históricas, lee nuestro
artículo:
Tipos de interés, crédito y ciclos económicos.
El sentimiento del mercado
Otro factor clave que mueve los mercados es el sentimiento colectivo.En la actualidad la información se propaga a una velocidad vertiginosa: noticias, rumores y análisis llegan a millones de personas al instante.
Esto provoca movimientos bruscos y, a veces, irracionales. Un titular negativo puede generar ventas masivas en minutos, mientras que una noticia optimista puede inflar un activo en cuestión de horas.
Por eso, intentar predecir el momento exacto de una caída o una subida del mercado suele ser inútil. Los mercados pueden seguir siendo irracionales incluso cuando una crisis está a la vuelta de la esquina.
Cómo aplicar esta información a tus inversiones
Entender qué mueve realmente los mercados no permite predecir el próximo movimiento de la bolsa, pero sí ayuda a tomar decisiones con más criterio.En la práctica, estas son algunas ideas que puedes aplicar:
- No tomes decisiones únicamente por los titulares. El mercado suele reaccionar antes de que las noticias lleguen a la mayoría de los inversores.
- Presta atención al entorno de liquidez y a la política monetaria. No sirven para predecir el futuro, pero ayudan a entender el contexto del mercado.
- Recuerda que la bolsa suele adelantarse a la economía. Esperar a que todo parezca ir bien puede significar llegar tarde.
- Mantén un plan de inversión y evita actuar por miedo o euforia. Las emociones suelen ser malas consejeras.


