INFLACION

La inflación

Cómo proteger tu dinero

La inflación es el aumento generalizado de los precios con el paso del tiempo. En pocas palabras: cada año tu dinero compra menos cosas.

Entre sus causas está la excesiva emisión de dinero, cuando se ponen en circulación más billetes sin que aumenten los bienes y servicios disponibles. Eso fue lo que ocurrió en gran parte tras la pandemia: durante el COVID los gobiernos imprimieron mucho dinero para dar ayudas y mantener la economía a flote. Esa inyección, sumada a problemas en las cadenas de suministro y al encarecimiento de la energía, acabó empujando los precios hacia arriba..

Una inflación muy alta puede generar incertidumbre, hacer que los salarios no alcancen y encarecer préstamos y servicios. Por eso los bancos centrales, como el Banco Central Europero (BCE), intentan mantener la inflación en niveles moderados: ni demasiado alta ni demasiado baja. Esto ayuda a que la economía funcione de manera más estable y predecible.

El impacto de la inflación en los sueldos Españoles

Durante los últimos 30 años, los sueldos en España han crecido muy poco si lo miramos en términos reales, es decir, ajustando por la inflación. Aunque nominalmente parece que los salarios han subido, el poder adquisitivo de los trabajadores prácticamente se ha mantenido estancado.
 
Por ejemplo, mientras el salario medio nominal pasó de unos 12.600 € en 1995 a más de 31.000 € en 2024, al ajustar por inflación el salario real apenas ha cambiado: sigue rondando los 30.000 €. Esto significa que, aunque ganes más euros, con esos euros puedes comprar casi lo mismo que hace 30 años.
 
En otras palabras: aunque trabajes lo mismo y cobres nominalmente más, tu dinero “rinde menos” en el supermercado, en la factura de la luz o en el alquiler.
Entre 1995 y principios de los 2000, la inflación en España se situó en niveles moderados, entre el 3–4%. 

Durante la última década, la inflación fue muy baja e incluso negativa algunos años, pero tras la pandemia de COVID-19, la inflación repuntó de forma notable, llegando a cifras históricas recientes del 8–9 % en 2021–2022.

Esta variabilidad explica por qué, aunque el salario medio nominal ha aumentado, el poder adquisitivo real de los trabajadores se ha mantenido prácticamente estancado.

Inflación en España en el 2026

Actualmente, la inflación en España ronda el 3,2%.
Eso significa que si el año pasado algo costaba 100 €, hoy cuesta 103,20 €.

Muchos salarios no han subido en la misma proporción, reduciendo el poder adquisitivo de las familias.

Por eso, a la hora de planificar tus finanzas y ahorrar, es importante tener en cuenta que no basta con mirar el sueldo nominal: necesitas considerar cuánto realmente puedes comprar con ese dinero.

Ese dato del 3,2% proviene del IPC (Índice de Precios al Consumo), que mide cuánto suben de media los precios de una cesta de productos y servicios básicos: comida, transporte, vivienda, etc.
Por eso muchas veces escucharás que “sube el IPC” en las noticias. En realidad, se trata de una manera práctica de medir la inflación que afecta a nuestro día a día.

Salarios españoles vs Europa

España no es la única que ha experimentado un crecimiento salarial real moderado. Para ponerlo en contexto, podemos comparar la evolución de los salarios reales con otros países europeos.

Como se puede ver, Irlanda y Francia han experimentado un crecimiento real anual bastante mayor que España, al igual que Suecia y Alemania en menor medida. En definitiva, pese que los salarios españoles han subido nominalmente, en términos de poder adquisitivo real, España se queda claramente rezagada frente a todos estos países europeos.

Tipos de interés en España: cómo las subidas y bajadas afectan a tus finanzas

El BCE usa los tipos de interés como una palanca para controlar la inflación. Si sube los tipos, pedir dinero prestado cuesta más intereses y la gente gasta menos; eso enfría la economía y ayuda a bajar la inflación. Si baja los tipos, pedir dinero es más barato, la actividad sube y eso puede empujar los precios hacia arriba.

¿Qué significa eso para ti?
  • Préstamos e hipotecas: cuando los tipos suben, las cuotas de hipoteca y los préstamos a tipo variable se encarecen. Si bajan, financiarse es más barato.
  • Ahorros y depósitos: tipos más altos suelen traducirse en mejores intereses en cuentas y depósitos; tipos bajos hacen que el dinero en el banco rinda muy poco.
  • Inversiones: las subidas de tipos suelen hacer que los bonos pierdan valor y que algunas acciones caigan a corto plazo; las bajadas suelen favorecer a la bolsa y abaratan el crédito para empresas.

No invertir también es una inversión... pero mala

Aquí es donde muchos se engañan: mantener todo tu dinero en efectivo porque tienes miedo de invertir no te protege de la inflación. Al contrario, ya estás “invirtiendo” de forma automática… pero mal. Cada día que tu dinero permanece parado, pierde poder de compra frente a la inflación.
  • Ejemplo: 10.000 € en efectivo con un 3% de inflación anual → después de 1 año → poder de compra 9.700 €. Si no haces nada, cada año tu dinero pierde más valor.
Y hay algo clave que suele pasar desapercibido: cuando ves que una vivienda, el oro u otros activos “suben de precio”, muchas veces no es que se hayan vuelto más valiosos de repente, sino que el euro con el que los comparas vale menos que antes. Es decir, parte de esa revalorización es simplemente la pérdida de valor de la moneda.

Invertir no significa exponerte a riesgos sin control. Significa proteger tu dinero y hacerlo crecer mientras mantiene su poder adquisitivo. El miedo paraliza, pero no invertir es la pérdida segura.

vale, si dejar el dinero parado es perder, entonces… ¿dónde lo pongo sin volverme loco ni asumir riesgos que no entiendo?

No existe una única respuesta válida para todo el mundo, pero sí distintos tipos de activos, cada uno con su nivel de riesgo, rentabilidad, horizonte temporal y papel dentro de una estrategia sensata.
En nuestro artículo sobre vehiculos de inversión explico cuáles son y para qué sirve cada uno con ejemplos claros, para que entiendas qué puede encajar contigo antes de mover un solo euro.

Por qué parece raro invertir

Aunque no invertir tenga un coste real, invertir sigue pareciendo extraño para mucha gente. No porque sea peligroso, sino porque va contra lo que hace la mayoría.

Quien invierte una parte de su dinero en fondos, acciones o inmobiliario suele ser visto como alguien “arriesgado”, mientras que gastar sin pensar o dejar el dinero quieto se percibe como normal. Pasar horas en redes sociales, cambiar de móvil cada poco tiempo o consumir por impulso encaja socialmente mejor que hablar de ahorro o inversión a largo plazo.

El problema es que esa normalidad no protege el dinero. Solo lo desgasta poco a poco.

Invertir no es una excentricidad ni una apuesta. Es una decisión consciente de alguien que entiende cómo funciona el tiempo y el valor del dinero. Por eso muchas veces parece raro: porque implica pensar a largo plazo en un mundo acostumbrado al corto plazo.

Al final, lo verdaderamente extraño no es invertir, sino asumir que tu dinero está seguro mientras pierde valor año tras año.

Además, cuando el tiempo juega a tu favor, aparece el interés compuesto: los rendimientos generan nuevos rendimientos y el crecimiento se acelera de forma natural con los años.

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