PERFIL DE RIESGO

Perfil de riesgo del inversor

Comprende tu comportamiento ante las caídas y tu verdadero perfil de inversor

Durante mucho tiempo creí que el cuestionario de perfil de riesgo servía para saber qué tipo de inversor eres.

Con preguntas como:
  • ¿Qué harías si tu inversión baja un 10%?
  • ¿Cuál es tu horizonte temporal?
  • ¿Qué prefieres: ganar poco pero seguro, o asumir riesgo para ganar más?
Y bueno, está bien. Es mejor contestar un cuestionario que no hacer nada. Pero quiero contarte algo importante, que creo que casi nadie dice: el verdadero perfil de riesgo solo aparece en las caídas.

Cómo se revela tu perfil de riesgo en caídas

Cuando todo sube, todos somos inversores agresivos.

“Me gusta el riesgo”, “Voy a largo plazo”, “Quiero más rentabilidad”.

Pero cuando llega la primera caída seria (un -10%, un -20%, un -30%), algo cambia.

Empieza la incomodidad, la ansiedad, la duda.

Y sobre todo: el impulso de vender.

Ahí es donde uno descubre su perfil real.

No en un formulario. No en una hoja Excel. En el estómago.

La realidad de las caídas… y de las recuperaciones

No es teoría. Las caídas ocurren cada año.
Lo que importa es cómo terminas, no solo por lo que pasas.

Aquí tienes un gráfico con las rentabilidades anuales del S&P 500 desde 1980 y sus máximas caídas intraanuales:

A lo largo de la historia del S&P 500, los retrocesos intraanuales del 5 % han sido habituales, y las correcciones del 10 % han ocurrido muchas veces, incluso en años que luego terminaron siendo buenos.

Lo importante no es lo que ocurre durante el año, sino cómo terminas.
💡 Descubre por qué invertir a largo plazo sigue siendo la estrategia con mayor rentabilidad.
Como ves, incluso en años en los que el mercado llegó a caer un 20 % o más, el resultado final puede acabar siendo positivo.
La diferencia no la marca el mercado, la marca el inversor.

Si vendes durante el pánico, te pierdes la recuperación.
Y ahí es donde el perfil de riesgo deja de ser teoría y se convierte en realidad.

Perfil de riesgo: conservador, moderado y arriesgado en la práctica

Aunque he insistido en que el verdadero perfil de riesgo se revela en las caídas, todavía podemos usar los perfiles clásicos como referencia:
  • Conservador: busca estabilidad y prefiere rentabilidades más bajas a cambio de dormir tranquilo. En caídas fuertes puede sentir ansiedad y vender. Idealmente, debería centrarse en bonos, fondos conservadores o empresas muy sólidas.
  • Moderado: acepta cierta volatilidad y entiende que habrá altibajos. Puede aguantar caídas de hasta un 15–20% sin perder la calma. Combina renta variable y renta fija para equilibrar riesgo y rentabilidad.
  • Arriesgado: soporta caídas fuertes sin perder el sueño, invierte mayoritariamente en renta variable o activos de crecimiento. Suele mantener o incluso aumentar posiciones durante bajadas importantes.
Estos perfiles son útiles para orientarte, pero la prueba real es cómo reaccionas cuando el mercado cae de verdad. Ahí se ve si puedes mantener la estrategia a largo plazo o si necesitas ajustar tu exposición.
💡 Cómo diversificar tu cartera para balancear el riesgo y mejorar resultados.

Perfil de riesgo: realidad o marketing de los bancos

Aquí va mi teoría: el perfil de riesgo tal como lo venden muchos bancos es marketing. Se usa para empujarte a carteras prefabricadas con nombres bonitos: el “feo, el bueno y el caro”. La intención real no es conocerte, sino venderte productos.

Lo que realmente importa es tu comportamiento ante la volatilidad y tu capacidad de mantenerte a largo plazo. Y lo que funciona mejor históricamente es invertir en empresas de calidad: aquellas que liderarán el futuro, mejorarán procesos, innovarán y aumentarán sus beneficios con el tiempo.

Sí, habrá caídas violentas. Sí, dolerá. Pero la historia muestra que quien aguanta y sigue invirtiendo a largo plazo suele ganar mucho más que quien busca seguridad artificial. La volatilidad es parte de la inversión; el miedo no debería dictar tus decisiones si quieres resultados serios.  

Si no puedes dormir por una caída del 5%… no es para ti

Tener pensamientos del estilo:

“Empecé a invertir hace 2 semanas, ya pierdo 25 euros. ¿Debería salirme?”

Y mi respuesta es clara: Sí, deberías vender y olvidarte de esto.

No lo digo con sarcasmo ni con desprecio. Lo digo con respeto y sinceridad. Porque prefiero que alguien abandone pronto antes de que cometa errores más grandes.

Hay una idea que me da miedo: que, por querer animar a la gente a empezar, estemos creando falsas expectativas. Que se piense que la bolsa sube siempre. Que invertir es cómodo y automático. Y no es así.

Qué hacer si el miedo a las caídas afecta tu inversión


Tienes dos opciones:

  1. Reducir el riesgo: añade más renta fija o liquidez como cuentas remuneradas, depósitos a plazo o bonos. La rentabilidad será menor, pero dormirás mejor. Porque no todo el mundo tiene que soportar caídas del 30% para invertir bien.
  2. Salir del mercado: y no pasa nada. No todo el mundo tiene que invertir en bolsa. Hay otras formas de cuidar tu dinero sin pasar por ese tipo de sufrimiento.
Invertir no es para todo el mundo. Y eso también hay que decirlo alto y claro.

Si decides quedarte en bolsa, hazlo con cabeza:
  • Invierte cada mes, al menos un 15% de tus ingresos.
  • Invierte en empresas sólidas, diversifica y no vendas por pánico.
  • Mantén un fondo de emergencia de 3–6 meses para imprevistos.
💡 Invierte cada mes, aunque sean pequeñas cantidades. Lo importante es poner tu dinero a trabajar y aprovechar el interés compuesto desde el primer día.

¿Y si el mercado sigue subiendo? Cómo actuar en tu inversión

Otra gran trampa. Mucha gente vende tras una caída, luego ve que el mercado sube y se siente aún peor. Quieren volver a entrar, pero ya no saben cuándo. Y así comienza el ciclo de errores: comprar caro, vender barato, repetir.

Yo lo tengo claro: invierte cada mes, pase lo que pase. Si hay caídas, compro más barato. Si hay subidas, perfecto también. Pero no vendo. Nunca.

Invertir en empresas de calidad a largo plazo sigue siendo la estrategia con mayor rentabilidad histórica, incluso tras caídas temporales. La bolsa no es cómoda, pero la paciencia y la disciplina pagan con creces.

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